Las antiguas vidrieras, obra del pintor Muñoz Barberán, que adornaban la fachada del desaparecido Club Remo, ya vuelven a lucir en todo su esplendor. Las vidrieras, que han sido restauradas por el Programa Murcia que se fue durante las últimas semanas, han terminado de instalarse en el edificio que albergará la futura biblioteca de Santiago El Mayor. Concretamente, el lugar elegido es la sala de lectura.

La construcción de la Pasarela de Manterola precipitó el derribo de este club en febrero de 1997. Ya entonces se suscitó la polémica por la destrucción de un enorme mural de Muñoz Barberán, realizada en dos materiales distintos: vidriera y gresites. En aquella ocasión, el pintor autorizó el desmontaje de la pieza y la destrucción de la parte cerámica. Sin embargo, las vidrieras se conservaron durante una larga década en un almacén municipal.

Las vidrieras son de estilo abstracto y simbolizaban, junto a la parte del mural desaparecida, las cañas del río Segura. En su día, la propietaria del edificio -Cruz Roja- se propuso vender la pieza en una subasta benéfica. Muñoz Barberán declararía entonces que se mostraba satisfecho por la deferencia de salvarla. Pese a todo, este mural presidió durante décadas una de las estampas más castizas del Segura a su paso por Murcia. El Club Remo, durante 37 años, fue un referente para el ambiente social y deportivo de la ciudad.

Luego fue disuelto como entidad social a finales de los setenta y hasta se utilizó en su última época como centro de atención a drogodependientes.


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